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¿Cuándo conviene modernizar el ascensor de una comunidad de propietarios?

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Cuando un ascensor acumula averías, componentes obsoletos o problemas de accesibilidad, continuar reparándolo no siempre es la mejor opción. Descubre qué señales indican que una comunidad debería plantearse una modernización y qué hay que valorar antes de tomar la decisión.

¿Cuándo conviene modernizar el ascensor de una comunidad de propietarios?

Que un ascensor funcione no significa necesariamente que esté en las mejores condiciones. En muchas comunidades de propietarios llega un momento en que las averías se repiten, determinados repuestos resultan más difíciles de sustituir o las prestaciones del aparato ya no responden a las necesidades actuales del edificio.

Es entonces cuando aparece la pregunta: ¿continuamos reparando o conviene modernizar el ascensor?

No hay una antigüedad concreta que, por sí sola, dé una respuesta. El estado del equipo, la frecuencia de las incidencias, la seguridad, la accesibilidad y el coste acumulado del mantenimiento son factores mucho más útiles para tomar una decisión.

¿Qué diferencia hay entre mantener y modernizar un ascensor?

El mantenimiento tiene como objetivo conservar el ascensor en unas condiciones adecuadas de funcionamiento y seguridad. Incluye revisiones preventivas, comprobaciones y las intervenciones necesarias ante averías o desgaste.

La modernización va un paso más allá. Consiste en renovar determinados sistemas o componentes de un ascensor existente para adaptar sus prestaciones, la seguridad, el confort o la eficiencia sin necesariamente sustituir toda la instalación.

La normativa actual exige que el mantenimiento sea realizado por empresas conservadoras y que estas dispongan de un plan de mantenimiento actualizado para cada ascensor. Así lo establece la ITC AEM 1 aprobada por el Real Decreto 355/2024, en vigor desde el 1 de julio de 2024.

Por tanto, modernizar y mantener no son alternativas equivalentes: un ascensor modernizado sigue necesitando mantenimiento.

¿Qué señales pueden indicar que conviene estudiar una modernización?

Las averías comienzan a ser recurrentes

Una incidencia puntual no justifica una modernización. El problema aparece cuando la comunidad encadena reparaciones y el ascensor pasa períodos repetidos fuera de servicio.

En estos casos resulta conveniente analizar el historial de los últimos años: cuántas incidencias ha habido, qué componentes han fallado, cuánto han costado las reparaciones y cuánto tiempo ha estado el aparato parado.

Esta información permite abandonar la sensación de que "el ascensor siempre se estropea" y convertirla en datos comparables.

Los componentes están quedando obsoletos

Un ascensor es una combinación de componentes mecánicos, eléctricos y electrónicos. A medida que pasan los años, algunos elementos pueden quedar tecnológicamente desfasados o resultar menos convenientes de conservar.

Esto no significa necesariamente que se deba sustituir todo el ascensor. Una modernización puede actuar sobre componentes concretos en función del estado real de la instalación.

Precisamente por eso es importante que la comunidad pida un estudio técnico antes de aprobar una inversión: hay que identificar qué necesita realmente ser sustituido y qué aún puede continuar funcionando correctamente.

La accesibilidad del edificio es insuficiente

En edificios antiguos, el problema puede ir mucho más allá de la maquinaria.

Ascensores pequeños, puertas estrechas, desniveles entre la calle y la cabina o recorridos que no llegan a determinadas plantas pueden dificultar considerablemente el uso por parte de personas con movilidad reducida.

En estos casos se debe estudiar el edificio en conjunto. A veces será suficiente adaptar algunos elementos; en otros inmuebles habrá que plantear una rehabilitación de mayor alcance.

¿Cada cuánto se debe hacer el mantenimiento de un ascensor?

En Cataluña, la Generalitat establece actualmente diferentes periodicidades mínimas.

Los ascensores con marcado CE situados en viviendas unifamiliares pueden tener mantenimiento cada cuatro meses. Esta misma periodicidad se aplica a determinados aparatos instalados en edificios residenciales de hasta tres paradas que no dan servicio a más de 20 viviendas.

En el resto de ascensores, el mantenimiento preventivo se debe realizar mensualmente.

Para una comunidad de propietarios, sin embargo, estas visitas no deberían entenderse únicamente como un requisito administrativo. El historial de mantenimiento es una de las herramientas más valiosas para detectar tendencias y decidir si conviene continuar conservando la instalación actual o estudiar su modernización.

Mantenimiento e inspección periódica no son lo mismo

Es una confusión bastante habitual.

El mantenimiento preventivo corresponde a la empresa conservadora y se realiza con la periodicidad establecida según las características del ascensor.

La inspección periódica, en cambio, es efectuada por un organismo de control y comprueba que el aparato mantiene las condiciones de seguridad reglamentarias.

Según la normativa vigente, las inspecciones se deben realizar, como mínimo:

  • Cada 2 años en edificios industriales o lugares de pública concurrencia.

  • Cada 4 años en edificios de más de 20 viviendas o con más de cuatro plantas servidas.

  • Cada 6 años en el resto de casos.

Esta distinción es especialmente importante para los presidentes y administradores de fincas: tener contratado el mantenimiento no sustituye la obligación de pasar las inspecciones reglamentarias.

¿Qué debería revisar una comunidad antes de decidir?

La decisión no debería tomarse únicamente comparando el precio de una reparación con el presupuesto de una modernización.

Conviene poner sobre la mesa el historial de averías, el coste anual de las reparaciones, el estado de los principales componentes, las deficiencias detectadas durante las inspecciones, las necesidades de accesibilidad y la previsión de vida de los elementos que se mantienen.

También es importante preguntar qué incluye exactamente cada propuesta. Dos presupuestos con importes similares pueden plantear intervenciones técnicamente muy diferentes.

Por eso, el administrador puede pedir que las empresas especifiquen componentes, trabajos, plazos, garantías y posibles actuaciones complementarias. Así, la junta compara soluciones y no solo una cifra final.

¿Y si el edificio no tiene ascensor?

Aquí ya no hablamos de modernización, sino de un proyecto de rehabilitación y accesibilidad.

Instalar un ascensor en un edificio existente puede obligar a buscar soluciones adaptadas a una arquitectura que originalmente no lo contemplaba.

Entre las alternativas que ASVALL trabaja en proyectos de rehabilitación está la instalación aprovechando el hueco de la escalera, la instalación por fachada para preservar los espacios interiores o la modificación parcial o total de la escalera cuando el espacio disponible lo requiere.

En estos proyectos, el estudio previo del edificio es especialmente importante porque la solución depende del espacio disponible, la accesibilidad desde el exterior y las características constructivas del inmueble.

La visión de ASVALL: estudiar el ascensor antes de decidir

ASVALL trabaja las diferentes fases de la vida útil de un ascensor: instalación, mantenimiento multimarca, modernización y rehabilitación. Esta combinación permite abordar el problema desde el estado de la instalación existente y no necesariamente desde la sustitución completa del equipo.

La empresa indica que ofrece estudios personalizados para plantear posibles soluciones de modernización y, en mantenimiento, declara disponer de repuestos de diferentes fabricantes.

Esta es una cuestión especialmente relevante en comunidades con aparatos antiguos: antes de invertir, interesa conocer qué partes del ascensor pueden continuar en servicio y cuáles conviene actualizar.

ASVALL y ForConnect

ASVALL es una empresa especializada en ascensores y puertas automáticas que forma parte de la red de profesionales de ForConnect. Con sede central en Sabadell, la empresa desarrolla servicios de mantenimiento multimarca, modernización, rehabilitación e instalación de ascensores, además de disponer de una división específica de puertas de garaje.

La compañía desarrolla esta actividad desde 1975 e indica haber realizado más de 5.500 instalaciones completas y contratos de mantenimiento durante su trayectoria.

Para una comunidad, la clave no es esperar que un ascensor antiguo deje definitivamente de funcionar. Analizar su estado, las averías, los costos y las necesidades futuras permite planificar la inversión y comparar alternativas con más criterio.

Si tu comunidad necesita mantener, modernizar o rehabilitar un ascensor, en ForConnect puedes encontrar profesionales especializados y solicitar asesoramiento o presupuesto.