La eficiencia energética en comunidades de propietarios ha dejado de ser un debate técnico para convertirse en una prioridad económica. Con la factura de la luz y el gas pesando cada vez más en los presupuestos comunitarios, cada vez más juntas de vecinos se plantean actuaciones de aislamiento, climatización eficiente o generación propia de energía. La buena noticia es que en 2026 el marco normativo se ha movido en la dirección correcta: es más fácil aprobar instalaciones renovables, hay más plazo y más porcentaje de ayuda para rehabilitar, y el propio certificado energético se está modernizando. Repasamos las claves para que tu comunidad tome decisiones informadas.
Menos trabas para aprobar renovables en junta
Uno de los frenos históricos de las comunidades a la hora de instalar placas solares, aerotermia o geotermia era el consenso vecinal, ya que estas obras solían requerir mayorías elevadas y largas negociaciones. Esto ha cambiado de forma relevante: el Real Decreto-ley 7/2026, aprobado el 20 de marzo de 2026, reduce a un tercio la mayoría necesaria en comunidades de vecinos para instalar renovables, en línea con lo que ya recogía el artículo 17.1 de la Ley de Propiedad Horizontal para sistemas de aprovechamiento de energías renovables. Además, se requiere el voto favorable de 1/3 de los propietarios que representen 1/3 de las cuotas de participación para aprobar instalaciones de autoconsumo, y quienes no voten a favor no están obligados a participar económicamente en el proyecto ni a beneficiarse de él. Esta rebaja de mayorías facilita mucho el trámite en comunidades donde antes bastaba un solo vecino contrario para bloquear la instalación durante años.
Autoconsumo colectivo: más alcance y menos papeleo
El autoconsumo colectivo con placas solares es, junto a la aerotermia, la actuación estrella de los últimos meses. La normativa ha ampliado de forma notable sus posibilidades: el mismo Real Decreto-ley 7/2026 amplía la distancia máxima para el autoconsumo colectivo de 2 a 5 km, crea la figura del gestor de autoconsumo y prorroga las deducciones del IRPF y la libertad de amortización para empresas hasta el 31 de diciembre de 2026. En la práctica, esto significa que una comunidad ya no depende de tener cubierta propia disponible: puede compartir una instalación situada en un local, un edificio municipal o una nave cercana, siempre que esté dentro de ese radio.
Además, la figura del gestor de autoconsumo centraliza los trámites y evita que cada vecino tenga que negociar por separado con la distribuidora, lo que simplifica notablemente la gestión cuando varios suministros comparten una misma instalación. En el terreno fiscal, las condiciones también mejoran: el 10% de deducción en IRPF para instalaciones individuales sube al 20% si es en comunidad de propietarios, con una base de hasta 5.000 € al año. Aun así, conviene recordar un dato que sigue siendo un reto: España es un país de pisos, con el 70% de la población residiendo en viviendas plurifamiliares, pero solo el 1% de las instalaciones de autoconsumo corresponden a modalidades colectivas. El margen de crecimiento es enorme, y las comunidades que se muevan ahora podrán aprovechar mejor las ayudas y deducciones vigentes.
Aerotermia: la alternativa a las calderas comunitarias de gas
En edificios con calefacción y agua caliente centralizadas, la sustitución de la caldera de gas por un sistema de aerotermia es una de las decisiones con mayor impacto en el confort y en la factura energética. Para las comunidades con los servicios de calefacción y agua caliente sanitaria centralizados, el ahorro energético y el suministro son clave, y muchas están sustituyendo sus calderas de gas por sistemas de aerotermia, una alternativa eficiente y rentable para calefacción, refrigeración y ACS. Existen dos enfoques principales:
Instalación centralizada: se basa en uno o varios equipos de aerotermia que dan servicio a todo el edificio desde una sala técnica común, desde donde se distribuye la energía a cada vivienda, normalmente con contadores individuales de consumo.
Instalación individualizada: más sencilla de ejecutar en edificios sin infraestructura previa, aunque es más rápida de implantar y permite independencia total, por lo que en edificios sin infraestructura previa muchas veces se opta por soluciones individuales, aunque a largo plazo no sean tan eficientes como una instalación colectiva bien planteada.
La rentabilidad depende mucho del punto de partida del edificio: la amortización suele ser más lenta que en el caso de una instalación fotovoltaica, pero el ahorro a medio y largo plazo es significativo, especialmente si el edificio ya cuenta con un sistema de calefacción o refrigeración centralizada. Antes de decidir, conviene contar con un estudio técnico independiente que compare escenarios y calcule el retorno real para tu comunidad. En el directorio de profesionales de ForConnect puedes encontrar instaladores especializados en climatización y energías renovables que ya han acompañado a otras comunidades en este tipo de proyectos.
Rehabilitación energética: ventana de ayudas abierta, pero con fecha límite
Si tu comunidad plantea actuar sobre fachada, cubierta o ventanas, este es un buen momento para hacerlo, aunque los plazos no son indefinidos. En Barcelona, por ejemplo, las actuaciones deben acreditar una reducción mínima del 35% en demanda energética y del 30% en consumo de energía primaria no renovable, y las solicitudes en la ciudad pueden tramitarse hasta el 30 de junio de 2026 a través del Consorci de l'Habitatge. En el conjunto de Cataluña, las ayudas pueden cubrir entre un 30% y un 80% del coste, dependiendo del ahorro energético conseguido y del programa activo en el momento de la solicitud, y la cuantía suele estar vinculada directamente a la mejora de la calificación energética que se logre. Requisitos habituales que conviene tener resueltos antes de solicitar:
Disponer de la Inspección Técnica del Edificio (ITE) aprobada o en trámite, y acreditar la reducción de consumo de energía primaria no renovable mediante certificado energético antes y después de la obra.
Contar con un proyecto técnico redactado por un profesional competente y con el acuerdo de comunidad
correspondiente.
Verificar la compatibilidad entre distintas líneas de ayuda, ya que algunas convocatorias municipales pueden ser incompatibles entre sí a nivel de vivienda individual.
Encontrar al arquitecto, aparejador o empresa de rehabilitación adecuada marca la diferencia entre una solicitud bien preparada y una denegada por falta de documentación. Solicitar varios presupuestos a través de la plataforma de solicitud de ForConnect ayuda a comparar propuestas técnicas y económicas antes de llevar la decisión a junta.
El certificado energético también se moderniza
El certificado de eficiencia energética del edificio sigue siendo la puerta de entrada obligatoria para acceder a subvenciones y para justificar mejoras ante la administración, pero su gestión está cambiando este año. Por un lado, se refuerza el control sobre quién puede emitirlo: desde el 23 de julio de 2026, la acreditación de los técnicos se basa en un sistema que combina titulaciones, formación y cualificaciones profesionales, además de una declaración responsable, y los profesionales quedan incorporados a un sistema de registro y control. Por otro, cambia la documentación técnica: hasta el 29 de septiembre de 2026 seguirán siendo aplicables los modelos actuales, y desde el día 30 los técnicos y entidades que elaboran, revisan o registran certificados deberán trabajar con la nueva documentación. Para las comunidades ya con certificado en vigor, la tranquilidad es que no hay obligación de renovarlo de golpe: la respuesta es no, los certificados que ya se encuentren vigentes seguirán siendo válidos hasta que expire su periodo de vigencia, salvo que se realicen reformas importantes que aconsejen emitir uno nuevo. Eso sí, conviene recordar que un certificado de eficiencia energética tiene, con carácter general, una validez máxima de diez años, y cuando la calificación obtenida es G, su vigencia máxima es de cinco años, por lo que revisar la fecha de caducidad debería formar parte del mantenimiento documental habitual de cualquier finca.
Cómo empezar sin bloquear la junta
La experiencia de muchas comunidades demuestra que la mayor barrera no es técnica ni económica, sino de consenso vecinal. Para avanzar sin eternizar el proceso:
Encarga un estudio energético previo que compare aislamiento, aerotermia y autoconsumo colectivo según las necesidades reales del edificio.
Presenta en junta escenarios con cifras de ahorro estimado y plazos de amortización, no solo el coste inicial.
Aprovecha que la mayoría exigida para renovables se ha reducido a un tercio de propietarios y cuotas, lo que agiliza la votación.
Solicita varios presupuestos a profesionales acreditados antes de decidir, para comparar soluciones técnicas equivalentes.
La eficiencia energética ya no es solo una cuestión ambiental: es ahorro directo en la cuota mensual y revalorización del edificio a medio plazo. Si tu comunidad quiere dar el paso con garantías, en el directorio de ForConnect encontrarás profesionales especializados en aislamiento, climatización y energía solar, y a través de nuestro formulario de solicitud de presupuesto podrás comparar propuestas reales sin depender del boca a boca.